Para cualquiera que se dedique a la seguridad pública lo más preocupante que le puede pasar es que su única motivación sea la de controlar el calendario de fiestas y los días que puede arañar a la empresa. Yo, para que esto no me ocurra, procuro estar conectado a la gente y me rebelo ante aquellos que se muestran indiferentes hacia los problemas de la ciudad.
Por supuesto, no estoy dispuesto a engrosar el grupo de agentes de la Guardia Urbana que desde el año 2001, en un número superior a 25, se han ido marchando a otras poblaciones, la mayoría desmotivados por la falta de expectativas profesionales.
Las plazas que se pierden, el alto porcentaje de jubilaciones y la edad avanzada de muchos agentes afectan directamente a la seguridad de Badalona, que se encuentra cada vez más desguarnecida por la disminución de la ratio de agentes. Pero es que además, el anterior modelo policial basado en la cercanía y la complicidad con el ciudadano, representado por la figura del guardia de barrio uniformado, ha sido sustituido por un modelo en el que ciudadano deja de ser el protagonista.
Tanto es así que, de un tiempo a esta parte, las problemáticas sociales de los barrios han pasado a gestionarse con criterios mediáticos, mucho más rentables desde el punto de vista político, mientras la ciudadanía no se explica porque se ha sustituido la función preventiva, diaria y constante, que llevaban a cabo los guardias de barrio uniformados por la acción puntual de guardias pagados con horas extras, para acabar dando un servicio mucho más costoso y de peor calidad.
En este contexto, asistimos esta semana a una nueva reorganización de la Guardia Urbana, marcada sobre todo por el envejecimiento progresivo de la plantilla.
Se trata, a mi modo de ver, de un modelo a la carta, en el que se potencia cada vez más la microespecialidad, para dar salida a las características específicas de los agentes, que conlleva que la presencia uniformada en la calle se reduzca todavía más.
Entre los nuevos cometidos que restarán presencia uniformada preventiva y de reacción en la ciudad se encuentra la nueva unidad para controlar las cámaras de vídeo desplegadas recientemente, y otra unidad de nueva creación de relación con entidades y comercios.
También se ha aumentado la Unidad de Convivencia (UCO) y la Unidad de Civismo (UCI) – que realizan funciones de paisano-.
Un par de agentes más se incorporan al grupo de Atestados, técnicos en accidentes, cubriendo las vacantes de dos agentes que se marcharon a otras poblaciones en 2008.
En definitiva, nos encontramos ante un planteamiento policial difícil de asumir frente a las duras circunstancias que sufren muchos barrios de Badalona y una petición justa que hay que reivindicar: que aumente la presencia uniformada en el territorio.
Lorenzo Merchán
www.lorenzomerchangozalez.blogspot.com















